Una de cada nueve personas en el mundo no tiene suficiente comida y unos 820 millones de personas padecen hambre, en su mayoría mujeres.

Al mismo tiempo, alrededor de 155 millones de niños sufren malnutrición crónica, una condición que puede afectar en el retraso de su crecimiento, y el hambre causa casi la mitad de las muertes de niños menores de un año.

Esta situación es “intolerable”, indicó el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, en su mensaje por el Día Mundial de la Alimentación.

La efeméride se celebra este año bajo el lema “Nuestras Acciones son nuestro Futuro” y busca aunar esfuerzos para conseguir alcanzar el Hambre Cero en el mundo para el año 2030.

Guterres destacó que lograr sistemas alimentarios sostenibles “dependerá de un esfuerzo compartido entre naciones y empresas, instituciones y particulares”.

Una idea que compartió el director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, José Graziano da Silva, durante la celebración del Día Mundial en Roma.

“Lo que necesitamos es una mayor voluntad política y más apoyo financiero. Sabemos lo que hay que hacer. Y tenemos que actuar ahora. Lograr el Hambre Cero para 2030 es aún posible si trabajamos todos juntos”, afirmó.

La anemia y la obesidad

Pero el hambre no es el único problema nutricional que impide lograr una vida sana, “la anemia y la obesidad también son retos muy serios”, indicó.

“En 2017, una de cada tres mujeres en edad reproductiva estaba anémica. El 22% de los niños menores de cinco años tenían retraso en el crecimiento, una cifra que equivale a 151 millones de niños”, dijo.

Graziano también destacó que de los más de 2000 millones de adultos que padecen sobrepeso, 672 millones son obesos. Una situación que está convirtiéndose en un problema de salud de ámbito global.

“La obesidad está afectando a todos los países, tanto desarrollados como en desarrollo. Estamos siendo testigos de la globalización de la obesidad. Ocho de los 20 países con las tasas de aumento más rápidas de obesidad adulta se encuentran en África. Si no encontramos maneras concretas de detener esta situación, el número de obesos pronto será tan alto como el de desnutridos en el mundo”.

El director de la división de estadística de la FAO, Jose Rosero Moncayo destacó tres medidas para solventar esta pandemia.

“Incrementar la atención de los gobiernos, especialmente en países en desarrollo, de este problema; aparte, promover el acceso estable a una alimentación saludable es el pilar fundamental para poder conseguir un cambio en esta tendencia; por último, fomentar la actividad física”.

Eliminar el hambre para el año 2030

Graziano da Silva se mostró optimista ante el reto de poder erradicar el hambre cero para el año 2030 gracias a la experiencia que vivió en su país natal, Brasil.

“La gente me pregunta con frecuencia si realmente creo que es posible erradicar el hambre para el año 2030. Mi respuesta es sí, lo sé porque mi país, Brasil, eliminó el hambre en menos de 10 años, pasando de casi el 11 por ciento de la población en 2001 a alrededor del 2 por ciento en 2010”, recordó.

Las razones básicas para lograrlo fueron el compromiso político adquirido por el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y la puesta en marcha de medidas permanentes de seguridad alimentaria que se materializaron en el programa Hambre Cero, destacó.

Asimismo, puso a Perú y China como ejemplos de países que han logrado reducir significativamente el hambre en un corto periodo de tiempo durante los últimos años.

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