Con el propósito de detener la crisis de adicción a analgésicos opiáceos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump firmó la «Ley de apoyo a pacientes y sus comunidades», que fue aprobada por mayoría en el Congreso y el Senado, con votación 98-1 y 393-8, respectivamente.

Con ello se busca abrir las vías a la prevención, el tratamiento y los servicios de recuperación para quienes adictos a dichos analgésicos y a la herína.

Además se busca evitar que drogas ultraletales como el fentanilo y el carfentanilo, que forman parte de los opioides sintéticos legales que cada día matan a un centenar de personas en el vecino país.

Aunque el fentanilo, por ejemplo, es utilizado para el tratamiento del cáncer, los grupos delincuenciales lo utilizan para potenciar la heroina, lo que aumenta el riesgo de muerte por una sobredosis de dicha droga.

Por otra parte, el carfentanilo es un sedante cien veces más fuerte que el fentanilo.

Se calcula que más de 4 millones de estadunidenses, una octava parte de ellos adolescentes, son adictos a analgésicos de prescripción médica, siendo la sobredosis la causa más común de muerte violenta en el país.

En 2016 un total de 64 mil personas fallecieron por adicción a opiáceos en los Estados Unidos.

25/OCTUBRE/2018

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