Santiago, 15 Ene 2019 (Notimex).- La pobreza en América Latina se mantuvo estable, pero aumentó la pobreza extrema, y el nivel alcanzado es más alto registrado desde el 2008, señaló un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Refirió que para “paliar la situación es necesario poner en marcha más políticas de protección social y redistribución de los ingresos y adoptar medidas encaminadas a mejorar el mercado laboral. Chile»,  se detalló en el informe Panorama Social de América Latina 2018 dado a conocer este lunes en esta capital.

El organismo apuntó que el número de personas que viven en pobreza extrema en la región aumentó el año 2017 a niveles registrados una década atrás, mientras los niveles de pobreza continúan estables y la inequidad disminuyó desde el año 2000.

En el 2017 el 30,2 por ciento de la población, alrededor de 184 millones, vivía en condiciones de pobreza, mientras que 10,2 por ciento, alrededor de 62 millones, se encontraba en condiciones de pobreza extrema, el porcentaje más alto desde el año 2008, se puntualizó.

Las proyecciones para el 2018 apuntaban a un ligero retroceso en los niveles de pobreza, ya que disminuiría en unos dos millones de personas, pero al mismo habría que añadir un millón de individuos a quienes viven en situación de pobreza extrema.

La secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, quien presentó el documento, pidió fomentar “políticas públicas complementarias de protección social e inclusión laboral, y redistributivas en materia de ingresos”.

El informe del organismo refirió que “durante el periodo 2012-2017, Chile, El Salvador y República Dominicana lograron una mayor reducción de pobreza gracias al incremento de los salarios en los hogares con menos recursos, mientras Costa Rica, Panamá y Uruguay se produjo el mismo fenómeno por las pensiones y transferencias recibidas”.

Destacó que desde el inicio del siglo XXI disminuyó la desigualdad de los ingresos en la región.

“Uno de los factores con un importante papel en la reducción de la desigualdad fue que un gran porcentaje, un 51,4 por ciento en 2016, del presupuesto público de los gobiernos centrales se destinó a gasto social, dedicándole una media del 11,2 por ciento del PIB en 17 países durante 2016, el promedio más alto desde el año 2000”.

Sin embargo, mencionó que “el 40 por ciento de la población ocupada percibe ingresos inferiores al salario mínimo de su país. Esas cifras se incrementan notablemente cuando hablamos de mujeres (48,7 por ciento) y de jóvenes con edades entre los 15 y los 24 años (55,9 por ciento)”.

“La situación en el segmento de población joven femenina es especialmente delicada ya que el porcentaje se dispara al 60,3 por ciento”, acotó.

Por esa razón, la Cepal exhortó a “implementar políticas universales sensibles a las diferencias para cerrar las brechas de acceso que afectan a los distintos grupos de la población, así como reconocer el escenario de nuevos y antiguos riesgos que inciden en la sociedad en su conjunto”.

“La participación de las mujeres en el mercado laboral durante el 2017 continuó muy por debajo de la de los hombres, un 50,2 por ciento frente a un 74,4 por ciento. Además, más de la mitad trabajan en sectores de baja productividad y el 80 por ciento no cotizan en un sistema de pensiones”, destacó el informe.

Manifestó que “el desempleo femenino fue casi tres puntos más alto que el masculino y que las mujeres realizan el 77 por ciento del trabajo no remunerado en el hogar”.

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