Ginebra, Suiza.- En promedio, decenas de miles de niñas son obligadas a casarse cada día, con terrible consecuencias físicas y psicológicas. A los varones también se les obliga, interfiriendo con su desarrollo normal y sus posibilidades de recibir una educación. En el Día de San Valentín, la ONU recuerda que esta práctica no tiene nada que ver con el amor.

Más de 650 millones de niñas y mujeres que viven en el mundo se casaron antes de cumplir los 18 años, y unos doce millones más lo harán en 2019, a menos que se tomen medidas, ha advertido el Fondo de Población de la ONU en el día de San Valentín.

El UNFPA ha reunido las historias de muchas niñas que le han dicho “no” al matrimonio infantil, que es una violación a los derechos humanos y muchas veces se produce por situaciones de vulnerabilidad.

Las uniones tempranas también ponen en peligro la salud de las niñas y torna incierto su futuro, pero cuando las mujeres son empoderadas para luchar, para negarse o escapar del matrimonio infantil, no hay límites para sus aspiraciones.

Jóvenes que dijeron no

“Crecí en una zona rural en Kenya, donde la tradición indicaba que las niñas debían someterse a la mutilación genital femenina en preparación para el matrimonio a edad temprana, pero en mi caso, escapé del matrimonio infantil y luché por mi educación», asegura Kakenya Ntaiya, quien ahora se convirtió en asesora de jóvenes para el UNFPA y fundó un grupo de empoderamiento de niñas.

Escapé del matrimonio infantil y luché por mi educación.

Las niñas casadas suelen abandonar la escuela, aun cuando educarlas puede ayudar a romper el ciclo de la pobreza.

El Fondo cuenta también la historia de Elaf, quien tenía dos hermanas adolescentes que abandonaron su formación luego de casarse. «Ambas desearían no haberse casado tan jóvenes. Mi sueño era ser farmacéutica, así que cuando mi padre decidió que debía casarme a los 15 años, me negué», cuenta la ahora estudiante de 26 años.

© UNFPA Georgia/Dina Oganova
A Chinara Kojaeva sus padres intentaron casarla a los quince años.

El matrimonio y el embarazo adolescente

Otra razón común del matrimonio infantil es el embarazo adolescente como fue el caso de Poni Helen en Sudán del Sur: «Mis padres querían que me casara cuando quedé embarazada a los 16 años. Los desafié porque quería terminar la escuela, pero no me apoyaron, así que trabajé y fui a la escuela. Hoy tengo 23 años y estudio Derecho mientras crío a mi hijo de seis años», cuenta.

El matrimonio infantil es muchas veces un precursor del embarazo adolescente también. Según el UNFPA, en los países en desarrollo, 9 de cada 10 partos de adolescentes se producen entre niñas que ya están casadas.

Estos partos además plantean graves riesgos para la salud de las niñas cuyos cuerpos no están suficientemente desarrollados para la maternidad. A nivel mundial las complicaciones del embarazo y el parto son la principal causa de muerte en niñas adolescente.

A veces, los daños pueden ser también emocionales, agravados por la exposición de las niñas a la violencia. Freshta, en Afganistán, sufrió una grave enfermedad mental después del parto tras casarse a los 12 años, con un hombre de 60. “Quedé embarazada y di a luz. No me dejó ver a mi bebé, abrazarlo, besarlo ni alimentarlo”, explicó a UNFPA.

14 FEBRERO 2019

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