Ginebra, Suiza.- La violencia y los enfrentamientos en Afganistán durante 2018 se cobraron la vida de 3.804 civiles, de los cuales 927 eran niños, según datos divulgados este domingo por la Misión de Asistencia de la ONU en ese país (UNAMA) y la Oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

El informe anual sobre Afganistán de esas dependencias indicó que ese número preocupante e “inaceptable” significa un aumento de 11% con respecto a las víctimas civiles de 2017.

El estudio detalló que más del 35% de las muertes fueron de mujeres y menores de edad y destacó que, además de los muertos, 7.189 personas resultaron heridas, un 5% más que el año anterior.

Cerca de dos terceras partes de los decesos fueron causados por grupos armados de oposición, como el Talibán, el ISIS y otras agrupaciones no identificadas.

Pero los militares afganos y las fuerzas internacionales que los apoyan también contribuyeron al total con un 25% de las víctimas.

Ataques suicidas y operativos aéreos

UNAMA y la Oficina de Derechos Humanos atribuyeron el incremento en gran parte a los ataques suicidas de los grupos opositores armados, así como a los operativos aéreos y de búsqueda de las fuerzas progubernamentales.

“Los hallazgos del informe muestran que el nivel de daños y sufrimiento de los civiles es muy alarmante y totalmente inaceptable”, consideró Tadamichi Yamamoto, representante especial de la ONU para Afganistán.

“Todas las partes deben tomar medidas concretas inmediatamente para evitar un mayor aumento en el número de civiles afectados y de vidas destruidas”, apuntó.

La ONU empezó a reportar anualmente la cifra de víctimas del conflicto en Afganistán hace diez años. De entonces a la fecha, más de 32.000 civiles han sido muertos por la violencia y más de 60.000 han resultado heridos. Sin embargo, los fallecidos a lo largo de las cuatro décadas que lleva el conflicto son miles y miles más.

24 FEBRERO 2019

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