Ginebra, Suiza.- La contaminación atmosférica continúa produciendo estragos en la salud de los seres humanos y se calcula que afecta ya al 90% de la población mundial, además de ser responsable de la muerte prematura de siete millones de personas cada año, entre ellos 600.000 niños.

Durante una intervención ante el Consejo de Derechos Humanos, el relator especial sobre los derechos humanos y el medio ambiente, calificó este lunes a la contaminación atmosférica de “asesino silencioso” y resaltó que no recibe la atención adecuada “ya que estas muertes no son tan trágicas como las causadas por desastres o epidemias”.

Ante este flagelo, David R. Boyd, destacó que la polución es un problema prevenible y exhortó a los Estados a “cumplir con sus obligaciones jurídicas de garantizar un aire limpio”, una condición básica para el goce del derecho a la vida, la salud, el agua y el saneamiento, una vivienda adecuada y un medio ambiente saludable.

Boyd indicó que este último derecho está reconocido legalmente por 155 Estados “y que debería ser reconocido a nivel mundial”.

El relator especial destacó la ubicuidad de los contaminantes atmosféricos ocasionados principalmente por la quema de combustibles fósiles para la producción de electricidad, el transporte, la calefacción, la actividad industrial o la mala gestión de residuos.

4 MARZO 2019

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