MADRID (EUROPA PRESS) – Alrededor de cuatro millones de personas, entre ellas un millón de refugiados, hacen frente al riesgo de quedarse sin acceso al agua potable en Líbano en un plazo de entre cuatro y seis semanas a causa de la profunda crisis económica y la escasez de fondos, combustible y suministros como cloro, según ha alertado este viernes el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

«La actual crisis económica está acabando con el sector del agua. Los gastos de mantenimiento, que se han dolarizado, la pérdida del agua que no se contabiliza, el colapso que la red eléctrica está sufriendo en paralelo y la amenaza del aumento del precio del combustible están imposibilitando su funcionamiento», dijo Yukie Mokuo, representante de Unicef en el Líbano.

«Sin acceso al suministro público de agua, los hogares podrían verse obligados a tomar decisiones extremadamente difíciles con respecto a sus necesidades básicas de agua, saneamiento e higiene», agregó, según un comunicado publicado por el organismo.

En este sentido, Unicef alertó de que un colapso del sistema público de suministro de agua podría provocar que los precios se dispararan un 200 por ciento, lo que supondría un gasto inasumible para los hogares más vulnerables, dado que representaría el 263 por ciento del ingreso medio mensual en el país.

Unicef detalló que más del 70 por ciento de la población se encuentra en niveles de vulnerabilidad «críticos» y «muy críticos», mientras que 1.7 millones tienen acceso a sólo 35 litros al día, un descenso del 80 por ciento respecto a la media nacional antes de 2020.

El organismo agregó que los proveedores públicos de agua no pueden asumir los costes de las piezas de repuesto, mientras que el precio del suministro privado ha ascendido un 35 por ciento y el precio del agua embotellada se ha duplicado, lo que se suma a los reiterados cortes del suministro eléctrico.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here